miércoles, 30 de julio de 2008

Oscuridad (cuento corto)

Oscuridad, me agrada la oscuridad, no conozco más que penumbras, ciertos sonidos agudizan mis sentidos y alguien se comunica conmigo. Todo es tan nuevo para mí, siento necesidad de darme a conocer, existe un sentido en mí que otros de afuera no tienen. Ese sentido me indica ciertos temores, pero la voz, la más fuerte de todas las voces, me consuela.
—Vas a estar bien, te lo prometo, esto pasa y seguirá pasando, mientras tanto siente—. Siente, ¡qué sensaciones! Un temblor por aquí, ciertas pero pocas veces un calor que inunda estas paredes. Y ese zumbido constante y rítmico. Pero sé que voy a estar bien. Siento que día a día cambios se producen en mí; es extraño, todo está bien acá adentro, pero a la vez un vacío aparece de cuando en cuando.
—Hoy estarás conmigo, no te preocupes—.
Primero sentí el desgarro, luego la luz se aproximó a mí y se hizo más intensa y por fin lo conocí. Y me sentí bien, pero algo en mí quedó inconcluso, no sé cómo explicarlo.
En el dormitorio Jimena y Rodrigo discutían:
—Era nuestro, no podías hacer eso sin consultármelo—.
Pero el aborto ya se había hecho.

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