viernes, 12 de septiembre de 2008

Todo por el cielo

Carlos María García, era un gallego que vivía en en pueblo muy humilde de Santiago del Estero. Ferviente católico, su mayor preocupación era ganarse la entrada al Cielo. Rezaba, iba a misa todos los días, luego de cerrar su fiambrería puntualmente a las siete, se fue por un consejo al cura del pueblo.
- Solo debes concentrarte y pensar en bien en tu interior, que le ofrecerías a Dios - dijo el cura. Que en ese momento se encontraba en una casa a unas pocas cuadras de la Parroquia.
Carlos salió raudamente hacia la iglesia, concentración que es eso... sera como hacer fuerza y buscar dentro de mi mente.
Al llegar a la Parroquia, busco la figura de Cristo en la Cruz y se concentro.
Despues de media hora de concentración Carlos solo logró un Padre Nuestro y un pedo y se marchó no muy convencido de su poder de "concentración".

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