Carlos María García, era un gallego que vivía en en pueblo muy humilde de Santiago del Estero. Ferviente católico, su mayor preocupación era ganarse la entrada al Cielo. Rezaba, iba a misa todos los días, luego de cerrar su fiambrería puntualmente a las siete, se fue por un consejo al cura del pueblo.
- Solo debes concentrarte y pensar en bien en tu interior, que le ofrecerías a Dios - dijo el cura. Que en ese momento se encontraba en una casa a unas pocas cuadras de la Parroquia.
Carlos salió raudamente hacia la iglesia, concentración que es eso... sera como hacer fuerza y buscar dentro de mi mente.
Al llegar a la Parroquia, busco la figura de Cristo en la Cruz y se concentro.
Despues de media hora de concentración Carlos solo logró un Padre Nuestro y un pedo y se marchó no muy convencido de su poder de "concentración".
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